Pasos de elaboración:
- Poner a fuego medio la olla donde incorporamos el azúcar, el sirope y el agua. Es muy importante remover bien para que se disuelva todo el azúcar.
- Seguir removiendo hasta alcanzar 140ºC - 145ºC, para ello podemos utilizar un termómetro para caramelo. Si no tenemos termómetro podemos realizar la siguiente prueba: verter unas gotas de la mezcla en un vaso con agua fría y comprobar que la gota se endurece formando hilos. Es el denominado punto de caramelo fuerte donde el color es todavía transparente.
- Apartar de fuego y añadir colorante alimentario liquido o en gel hasta alcanzar el tono deseado, con muy poca cantidad será suficiente. Mezclar hasta que el color sea homogéneo. También podemos agregar unas gotas de aroma para darle sabor.
- Verter en la bandeja engrasada formando una capa homogénea del espesor deseado.
- Dejarlo enfriar unas horas, antes de manipularlo. Una vez frío se despegará fácilmente de la bandeja y podremos utilizarlo.
Para obtener un resultado perfecto, hay que controlar muy bien la temperatura, si no llegamos a 140ºC - 145ºC no se formará un cristal duro, sino que una vez frio quedará blando. En cambio si nos pasamos, el caramelo comenzará a quemarse y a ponerse rubio, y no podremos teñirlo del color que deseemos.
Por tanto hay que vigilar muy bien la temperatura, no poner a fuego muy fuerte porque la temperatura subirá más rápidamente y podríamos pasarnos y quemarlo, es mejor ir poco a poco. En el momento comprobemos que el color comienza a ponerse rubio retirar del fuego, ya que esto indica que hemos sobrepasado 145ºC.